¿Cuál es tu identidad?

El sentido de la identidad.

 

¿Qué valores y creencias te llevan a tomar tus decisiones?

¿Qué te motiva a elegir uno u otro camino?

 

Esta semana os planteábamos en nuestro perfil de instagram las preguntas anteriores. Además, os pedíamos reflexionar sobre qué es para vosotros y vosotras la identidad y qué elementos la constituyen.

El artículo de hoy va dedicado a daros la información necesaria para que entendáis la relevancia de vuestras respuestas a estas preguntas.

 

Podemos entender la identidad como la parte del concepto de uno mismo que facilita a la persona un aspecto unificado de su yo personal y social, una imagen en la que ese yo se afirma, puesto que la identidad permite al sujeto tomar conciencia de sí mismo, de su lugar en el mundo y en relación a los demás (McAdams, 1995).

 

Podemos entender la identidad individual como las creencias que tenemos de quién y cómo somos.  La conciencia que tenemos de nosotros como persona única y diferente al resto, así como del mundo que nos rodea. Un aspecto relevante de la identidad es nuestra historia, la cuál se extiende hasta donde podemos recordar. Parte de nuestra identidad también es nuestra verdad.

 

 

 

Sin embargo, nuestra identidad no es fija y estática, porque va a depender del contexto en el que nos encontremos. Párate a pensar:

¿Cómo te defines en un ambiente de amistad y en un lugar con desconocidos? ¿Y en un contexto familiar y en otro laboral? ¿Crees que te verías a ti mismo/a de igual manera?

 

La identidad varía en función de la situación en la que te encuentres. Esto es normal, cada contexto al que nos enfrentamos demanda una respuesta diferente de nosotros/as.

 

La visión que tenemos de nosotros/as mismos/as también varía en función de las relaciones. No mostraremos las mismas actitudes y aptitudes si estamos dirigiéndonos a nuestra jefa o a nuestro amigo. Nuevamente, reaccionaremos de manera diferente. Por ello, podemos considerar que la identidad depende tanto de las relaciones como de las situaciones en la que nos hallamos.

 

Además, la identidad también tiene una connotación grupal por varias cuestiones. Por un lado, nos definimos a nosotros mismos en función de las palabras con las cuales aprendemos, a relacionarnos con los demás. No solo aprendemos las palabras, sino también la connotación positiva o negativa de las mismas. Por ejemplo, joven, introvertido, policía, delincuente etc.  Es importante tener en cuenta la importancia que tienen las palabras que usamos para definirnos a nosotros mismos o nosotras mismas. El lenguaje interno que empleamos tiene un impacto en nuestras acciones.

 

Por último, cabe resaltar la importancia de la identidad social, que hace referencia al sentido de identidad que tenemos a través de la pertenencia a diferentes grupos. Como las personas queremos sentir que tenemos una identidad positiva y no negativa, es lógico que queramos ser parte de grupos de los cuáles tenemos una consideración positiva.  Además, la identidad social retroalimenta la identidad individual. Podríamos considerarlas como los dos polos de un continuo, no podemos separarlas.

 

Desde Método Vincii, os animamos y ayudamos a buscar vuestra identidad.

 

Método Vincii

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